Rojo...
Odio ese insufrible color que taladra mis pupilas desde aquella vez que vi tu cadáver en el callejón.
No... No me dejes...
Me repetías una y otra vez; las lágrimas que danzaban en tus mejillas tenían un resplandor siniestro; oscuro; muerto.
Yo permanecía inmóvil; impávida; tiesa como un palo; conmocionada por la situación.
Sálvame...
¿Cómo?, ¿cómo pretendías que capturara el resplandor débil que se escurría lentamente entre tus manos?, ¿cómo pretendías que yo consiguiera cazar a la Vida; tú vida?
Tengo... mucho frío...
Yo únicamente te puse mi cazadora encima, ignorando el puñal que se encontraba floreciendo en tu pecho del mismo modo que lo hace una rosa roja en tierra fértil.
No me dejes solo...
Y entonces tus ojos se cerraron y se inició el ascenso de tu esencia al mundo eterno.


1 notas suicidas:
El rojo es mi color favorito... quizás debería replanteármelo ;) ojalá pudieramos salvar a quienes amamos :(
Besos
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