Fantaseo con escuchar tus alaridos de dolor;
tus desesperadas y vanas súplicas de que me detenga.
El miedo es mi néctar;
el dulce manjar del que me deleito cada noche;
mi medicina.
Me encantría apreciar cómo mi puñal
se hundiría reverenciadoramente en tu
pálida, suave y cremosa piel; destrozándola.
Ahora que conoces mi secreto;
eres sabedor de esa obsesión que me vuelve loco.
Shhhh...
No me delates;
no me des razones para asesinarte.
Eres mi amigo;
te deseo con vida,
pero ello no impide que cada fibra de mi ser
Anhele
estropear
tu
lisa
piel.


0 notas suicidas:
Publicar un comentario en la entrada