.

viernes 1 de octubre de 2010

Fantaseo con escuchar tus alaridos de dolor;
tus desesperadas y vanas súplicas de que me detenga.

El miedo es mi néctar;
el dulce manjar del que me deleito cada noche;
mi medicina.


Me encantría apreciar cómo mi puñal
se hundiría reverenciadoramente en tu
pálida, suave y cremosa piel; destrozándola.


Ahora que conoces mi secreto;
eres sabedor de esa obsesión que me vuelve loco.

Shhhh...

No me delates;
no me des razones para asesinarte.

Eres mi amigo;
te deseo con vida,
pero ello no impide que cada fibra de mi ser

Anhele
estropear
tu
lisa
piel.