.

sábado 6 de agosto de 2011

¿Estás muerto? No, creo que no. Tu cuerpo sigue retorciéndose en el asfalto, impregnándolo de la sangre que derrama. ¿Cuánto te quedará de vida? A juzgar por la cantidad de líquido rojo que se halla en el suelo juraría que poco, aunque tal vez me equivoque.


Me siento bien; me gusta contemplarte indefenso inhalar tus últimas bocanadas de aire; hace que me sienta poderosa.

—Tu corazón es demasiado fuerte, no te lo mereces —sonrío con sorna—. De todos modos no te preocupes, que en unos minutos dejará de latir.

Gimoteas como respuesta, antes de arquearte. ¿Te duele? Supongo que no demasiado; la adrenalina te salva el culo. No importa, sufras o no en poco tiempo estarás muerto.

—¿Qué se siente al estar así, al borde del abismo? —te pregunto en tono mordaz.

Ojalá no me hubieras mentido; fuiste tú el que me obligaste a hacer esto.

—Contéstame —te exijo. Fuerzas tu garganta intentando hablar, pero no lo consigues.

De fondo escucho una sirena, tal vez sea la policía. ¿Quiero que me atrapen? Bueh, poco me importa éso. Lo que sí que no pienso permitir es que sigas vivo. Me lanzo sobre ti con mi arma en la mano.

[N/A: sin tiempo. Lo siento, ya sé que la entrada es una mierda y que encima está sin revisar, pero es que tengo poco tiempo .-.]